"¿Crees que lo que respiras ahora es aire?" (Morfeo)
Matrix no sólo
ha abierto un nuevo camino en el mundo de los efectos visuales, sino
que además ha supuesto una revolución visual en la forma
de entender el cine de acción contemporáneo. Pero Matrix
también se nutre de sus propias influencias, acentuadas en algunos
casos y en otros de forma más sutil.
Los Wachowski siempre
han mostrado una gran devoción por el mundo del tebeo. Uno de
sus mayores aciertos visuales es el de su innegable apariencia de cómic,
en la que las imágenes están perfectamente articuladas
formalmente como pequeñas viñetas, lo que se produce a
través del hiper-realismo visual, las pausas narrativas, los
contrapicados, los planos grotescos, los contrastes entre el blanco
y el negro, y sobre todo mediante el dinamismo de sus imágenes.
Sin embargo no sólo tiene una influencia visual, sino también
argumental, como en el caso de la lucha eterna entre el bien y el mal
y la existencia de un héroe humanizado que no es capaz de entender
y aceptar su responsabilidad (Neo), y que guarda un innegable paralelismo
con Spiderman. Pero es en el anime japonés en donde podemos encontrar
el verdadero punto de influencia. Un anime del que toma ciertos aspectos
básicos, como su elegancia, estilización, velocidad, iluminación,
e incluso su profusa paranoia, como son los casos por ejemplo de Evangelion,
Akira y sobre todo Ghost in Shell. El anime tiene como
recurso principal el impacto visual, que Matrix trata de plasmar
a través de la sencillez, pero con una gran fuerza en sus imágenes,
sobre todo en las escenas de lucha, al más puro estilo de los
Caballeros del Zodiaco. Esa potencia visual tiene su culminación
en la secuencia final de Matrix Revolutions, en la que Neo y
Smith luchan por última vez; esta batalla resulta un compendio
de todos y cada uno de los puntos clave del cómic y del anime,
y que se puede apreciar en los "impactos de fuerza", que recuerdan
a los de la serie Dragon Ball.

Otra de las principales
influencias del mundo Matrix es sin duda la del olvidado "ciberpunk".
El ciberpunk nació a mediados de los años ochenta como
una ideología que precognizaba un futuro caótico y frío,
en una época pre-digital, que comenzaba su camino con el mundo
cibernético, y que proponía una visión crítica
y fatal de la existencia humana. Esa concepción negativa, casi
catastrófica, fue plasmada en numerosos ámbitos de la
cultura, y también en el cine a través de ciertas películas
como Blade Runner, Runaway, Robocop, y otras muchas,
que basaron su punto de partida en el film de principios de siglo Metrópolis,
de Fritz Lang, y en la relación entre el hombre y las máquinas.
Precisamente el paso de los años y el avance de la propia tecnología,
han hecho que la cultura ciberpunk haya desaparecido, formando parte
únicamente de ciertas tendencias menos reaccionarias. El punto
de partida de Matrix se ajusta perfectamente a los principios
propuestos por el ciberpunk, pero transformándolo para que éste
encaje en la filosofía del siglo XXI. Pero si en el ciberpunk
era el temor a la tecnología y la deshumanización, Matrix
lo lleva al extremo, en un mundo en el que el hombre es esclavo de las
mismas máquinas que un día él mismo construyó.

Uno de los referentes
cinematográficos que más influencia ha tenido en Matrix,
ha sido la propia Blade Runner. Dirigida por Ridley Scott, supuso la
plena consagración de la ya mencionada filosofía del ciberpunk,
en la que los llamados "replicantes" (verdaderas máquinas-humanas
capaces de sentir), debían de ser destruidos por los propios
hombres a través de agentes especiales, en un futuro terminal
y pesimista, y desde la perspectiva hombre-a-máquina. En Matrix
esta proposición se antoja igual en las formas, pero justamente
contraria en el fondo (máquina-a-hombre), aunque también
se da una vinculación negativa entre el hombre y las máquinas,
que sirve de base a la eterna dicotomía existente entre ambos.
Pero también se pone de manifiesto una dependencia recíproca
inevitable (recordemos que una de las escenas eliminadas de Blade
Runner, dejaba entrever que el personaje de Harrison Ford era un
replicante).
Otro de los referentes
es sin duda Terminator. La ahora trilogía creada por James
Cameron, tiene más de un punto en común con Matrix.
La batalla entre el hombre y las máquinas en Terminator,
se expone a través del viaje en el tiempo, por medio del cual
los humanos tratan de proteger a John Connor, futuro líder de
la resistencia. También Cameron trató el principio de
que los hombres no pueden vivir sin las máquinas y viceversa,
siendo en Terminator 2 y Terminator 3 una máquina
la enviada como medio de protección. En Matrix sin embargo,
la batalla ya es presente y deja a un lado los viajes temporales, para
centrarse en la verdadera esencia de la relación entre el hombre
y las máquinas.

Pero si hay una influencia
visual esencial, esa es la de Dark City. El film del director
de El Cuervo, Alex Proyas, es el que más claramente se
manifiesta en el mundo Matrix, trasladando a las imágenes
un mundo oscuro, paranoico y futurista. Ese estilo se manifiesta en
todos los ámbitos visuales, pero sobre todo en el vestuario y
en la iluminación. Como referente inmediato a Dark City,
también podemos citar las influencias menores de Hellraiser
y sus "cenobitas", una mezcolanza entre lo cibernético
y lo orgánico (como los "nidos de sueño" que
conectan a Matrix), pero que no llegan a los límites de
la obsesión enfermiza y cuasi-sexual entre el hombre y la máquina
de David Cronemberg.
Todas estas influencias
convergen en la peculiar visión del artista suizo H.R Giger,
artífice de Alien, cuyo arte se fija en la figura de un
hombre mecanizado, desde un punto de vista grotesco y lleno de desasosiego,
en el que resulta relevante la figura femenina. En Matrix destaca
como referente principal en la recreación del mundo exterior,
y sobre todo presente en los "campos" de recolección
o en ciudad de las máquinas.

Como se puede comprobar
las influencias de Matrix son muy numerosas, y todas giran en
torno a la relación entre el hombre y las máquinas, una
relación que es al mismo tiempo contradictoria e inevitable y
que conduce a la simbiosis funcional, e incluso física.
"Quiero
un beso..." (Perséfone)


