"Es sólo un humano..." (Los agentes)
Desde el punto de vista
exclusivamente cinematográfico, la trilogía Matrix
es una auténtica delicia visual en todos los aspectos. Los hermanos
Wachowski han sido capaces de reinventar el género de acción
y dar un nuevo sentido a la ficción sobre la lucha entre el hombre
y las máquinas. El estilo visual que proponen, se nutre de numerosas
influencias pero a su vez a supuesto una revolución en la forma
de hacer películas, y hoy en día resulta casi imposible
no referirse a Matrix en cualquier análisis de las películas
de acción recientes (ver Las Influencias). En este apartado se
realiza un comentario general de las tres películas, que debe
complementarse con los otros apartados que analizan la trilogía
desde otros puntos de vista, dentro de este mismo artículo.

La primera parte de la
trilogía, Matrix, es sin duda la mejor y más importante
de todas ellas. Los Wachowski convierten en realidad la máxima
de que un buen film debe mejorar progresivamente, en todos los aspectos,
hasta llegar al clímax final, o lo que es lo mismo, mostrando
al espectador el más difícil todavía, y de menos
a más. Matrix sorprende desde el primer minuto de visionado,
y cuando Trinity se eleva en aire con la cámara girando 360º,
ya se toma conciencia de que no va a presenciar otra típica película
de acción. Los efectos visuales son por tanto uno de puntos clave
de Matrix hasta el punto de que supusieron un revulsivo espectacular
dentro del campo de la tecnología y la publicidad aplicada al
cine mediante la invención del llamado "tiempo bala",
a través del cual podemos visualizar una imagen desde todos los
ángulos a cámara lenta (ver Efectos Visuales).
La linealidad argumental
es otra de sus bazas principales, en la que todo se va sucediendo con
la mayor sencillez, pero al mismo tiempo con una impecable exposición,
teniendo en cuenta lo complejo que resulta incluso hoy en día
explicar qué es Matrix. Como ejemplo destacar la escena
en la que Morfeo trata de explicarle a Thomas Anderson (Neo) que el
mundo real no es el que puede ver con sus propios ojos, o cuando combaten
dentro del programa de lucha. A medida que avanza la acción,
no sólo no se pierde el interés, sino que cada vez va
a más y el espectador encuentra al final mucho más de
lo que esperaba. Todo ello culmina con la famosísima escena del
tiroteo, conocida como "lobby scene", en la que Neo y Trinity
tratan de salvar a Morfeo de los agentes. Esta escena puede calificarse
como una de las mejores secuencias de acción jamás filmada.
El montaje de esta escena (aunque el de toda la película sea
sensacional) es impecable, y no se puede imaginar otro plano mejor para
cada momento. El tiroteo termina con el plano más espectacular,
original, innovador, revolucionario, imitado y repetido de la trilogía
(táchese lo que proceda), y casi podríamos decir de los
últimos tiempos del cine moderno, en el que Neo esquiva las balas
de uno de los agentes (de ahí procede la expresión "bullet
time"). Pero cuando creíamos que todo estaba a punto de
terminar, llega el primer enfrentamiento entre Neo y Smith, que culminará
con la "resurrección" de Neo y su transformación
definitiva como "el elegido". Sin embargo no será hasta
Reloaded donde se empiecen a acentuar sus connotaciones filosóficas,
verdaderamente sorprendentes e imaginativas (ver La Filosofía).
La complejidad de la historia no hace achatar a los Wachowski, sino
que se crecen cada vez más a medida que avanza la acción.
Por otro lado la elección
de los actores no pudo ser más acertada, y resulta casi imposible
imaginar otro Neo que no fuese Keanu Reeves, papel que por cierto fue
ofrecido con anterioridad a Will Smith o Tom Cruise. Laurence Fishburne
encarna al personaje más interesante de toda la trilogía
con una gran dedicación, y Carrie Ann Moss como Trinity, demuestra
que a nadie le sienta mejor el cuero negro. Pero es Hugo Weaving el
que se lleva los mayores honores, en un papel que podría haber
resultar patético y carente de personalidad, y que interpreta
a la perfección. Todos ellos tuvieron que entrenarse duramente
para las escenas de lucha y el dominio de las artes marciales, meses
antes del rodaje.
Definitivamente Matrix
es ya un referente principal del panorama cinematográfico, necesitado
urgentemente de una renovación visual. Sin embargo los aciertos
e innovaciones de Matrix, no la vacían de contenido, sino
que sirven como complemento perfecto para dar vida a la historia, y
en la que los efectos visuales son un medio y no un fin. Matrix
estuvo nominada a cuatro Oscars que ganó de pleno: efectos visuales,
sonido, efectos sonoros y montaje, derrotando ese mismo año a
la propia factoría de George Lucas (ILM) con La Amenaza Fantasma.
Además continúa siendo la primera en las listas de ventas
de DVD´s en todo el mundo, y eso sin tener en cuenta todo el merchandising
que inunda el mercado internacional.

Tras el éxito
de público y crítica que supuso la primera entrega de
Matrix, resultaba casi obvio que no tardaría en llegar una
secuela. Sin embargo los hermanos Wachowski habían estructurado
el guión completo en una serie de tres películas que conformarían
una trilogía desde el primer momento, siempre y cuando el primer
film alcanzara las expectativas previstas.
Precisamente y debido
a la calidad de la primera, el listón estaba tan alto que, pasara
lo que pasara, sería prácticamente imposible que la primera
secuela la superase, como así fue efectivamente. Matrix Reloaded
además ya partía con un claro punto en su contra incluso
antes de su estreno: la falta de "novedad" que supuso Matrix.
Sin embargo Reloaded es una muy honrada secuela que, si bien
no llega ni de lejos al nivel de la primera, si al menos no se convierte
en una mera continuación sin aspiraciones, como ocurre ordinariamente
con las segundas partes a las que Hollywood nos tiene acostumbrados.
La película comienza
con un nivel inferior al esperado, en la que destaca la escena del (penoso)
discurso de Morfeo en Sión, a la que sigue el "exótico"
baile en el que se intercalan planos de Trinity y Neo haciendo el amor,
que aunque es una secuencia de relleno, está rodada con una sensualidad
digna de admiración. A partir de ahí, y tras el (digitalizado)
duelo entre Neo y Smith, el film se centra en la búsqueda de
El Guardián de las Llaves, que lleva directamente hasta el Arquitecto
y la fuente principal de Matrix. Para conseguirlo, deben hablar
con Merovingio, un programa que aspira a detentar poder, y cuyo discurso,
maniqueísta y extremo, forma parte de uno de los mejores momentos
de la trilogía. Todo ello culminará con la famosa escena
de la autopista y el encuentro con el Arquitecto.
Matrix Reloaded
multiplica por cien el contenido filosófico de la primera parte,
lo que generó un sin fin de críticas negativas y el rechazo
de la mayoría del público. Pero esto no significa que
Reloaded sea una mala película, al contrario. Como ya
pasó con Star Wars o con Blade Runner ambas fueron
consideradas como bodrios, y hoy en día son películas
que mueven masas y pueden calificarse como verdaderas joyas cinematográficas.
Lo mismo le sucede a Reloaded (salvando las distancias), que
se ha adelantado a su tiempo y no ha sido asimilada por medio mundo
(por supuesto, excepto Japón). Esos aires filosóficos
no son entendidos por todos, y necesitan de una colaboración
intelectual por parte del espectador, que por otra parte está
acostumbrado a no pensar demasiado cuando se sienta delante de la pantalla
(aunque en algunos momentos es de recibo reconocer que ese contenido
puede resultar excesivo). Es de agradecer que los Wachowski hayan tratado
de hacer algo un poco más arriesgado, y no solamente ofrecer
más de lo mismo pero con un envoltorio más espectacular.
No en vano y salvo la escena de la autopista, el film olvida la acción
para centrarse en la ficción, y eso es algo que muchos no han
podido soportar. Si por algo será recordada será por la
conversación que Neo y el Arquitecto mantienen al final de la
película, que es imposible entender a la primera, pero que con
sucesivos visionados resulta un placer para los oídos, y que
trae a la memoria el 2001 de Kubrick, como un enfrentamiento directo
entre el hombre y la máquina.
Matrix Reloaded
no es ni mucho menos un film genial y aburrirá hasta el sopor
a los que esperan ver más de lo mismo, pero que hará las
delicias de aquellos a los que les guste leer entre líneas, y
no quedarse sólo en la superficie.

(ver la reciente crítica
en la sección "CINE: Reseñas")
Tras el relativo fracaso
de la segunda parte, era lógico pensar que el capítulo
final no tendría gran aceptación. Tanto Reloaded
como Revolutions se pueden ver ahora como una sola película
pero dividida en dos partes, e incluso fueron rodadas al mismo tiempo.
Lo más difícil
era resolver todos los interrogantes que Reloaded planteó,
y además hacerlo de manera convincente. Los hermanos Wachowski
no han respondido a todas las cuestiones, al menos totalmente, pero
no por falta de inventiva, sino porque ello hubiera supuesto destruir
toda la religión del mundo Matrix. Revolutions
no sólo es un espectáculo sensacional, sino que hace que
Reloaded sea una mejor película.
Tras la densidad de la
segunda parte, todo es mucho más visceral, y priman la acción
y la espectacularidad. La escena de la batalla de Sión es impresionante
y cautiva hasta el último segundo, dando igual que esté
prácticamente toda generada por ordenador, o que dure más
de una hora. Después de todo es lo que el público estaba
deseando ver, y no decepciona, al menos visualmente. Pero el enfrentamiento
final entre Neo y Smith es la joya de la corona, con un duelo al que
no se le puede pedir más, y que según algunos es una de
las mejores escenas de la historia bajo la lluvia, con una fotografía
impecable.
Revolutions ha
sido obviamente criticada aún con más dureza que Reloaded,
puesto que al que no le gustó la segunda, difícilmente
le podrá gustar ésta. Sin embargo no puede cerrar de mejor
manera la trilogía, aunque algunos incomprensiblemente se lleven
las manos a la cabeza diciendo que deja un final totalmente abierto
(¿?¡!), y aunque no sea una película perfecta, reúne
todos los elementos de lo que debe entenderse por cine de entretenimiento.
En definitiva, vista
como una "película" de 7 horas, la trilogía
Matrix se erige como un desafío formal y sustancial frente
al cine actual, y solo el paso del tiempo dará la razón
a aquellos que creemos en las películas que muestran tendencias
más vanguardistas y que, como Matrix, se adelantan al
cine del futuro.
"Hay
dos puertas. La de la derecha te lleva a la fuente y a la salvación
de Sión. La de la izquierda te lleva a Matrix, a Trinity, y a
la extinción de tu especie." (El Arquitecto)
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