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como una especie de cajón de sastre en el que incluir cualquier variación
del interfaz hombre-máquina, el cruce entre biología y tecnología,
el espacio en que la realidad física y la virtual se confunden, las
prótesis cibernéticas, el control de la mente mediante implantes: una
amalgama que se ha plasmado en la corriente más poderosa de la reciente
literatura fantástica y que, en el cine, puede incluir desde los
replicantes de
Blade Runner
(Blade Runner. Ridley Scott, 1982) a la Nueva Carne de
Cronenberg, pasando por el sado-masoquismo sobrenatural de
Hellraiser (Hellraiser. Clive Barker, 1987), por citar
ejemplos señeros. Vamos a adentrarnos en este extraño mundo, pero la
primera parada la dedicaremos enteramente a la verdadera cumbre
—cinematográfica— del subgénero hasta la fecha. La pregunta es ¿Qué es
Matrix (Matrix. Andy y
Larry Wachowski, 1999)?.

Que la vida es sueño ya lo dijo Calderón. Que la realidad
pueda ser un implante cerebral, una inyección de falsas vivencias y
recuerdos inducidos por una inteligencia superior para manipularnos a su
antojo, Philip K.
Dick lo planteaba meridianamente claro. Blade
Runner, Robocop (Robocop.
Paul Verhoeven, 1987), Desafío
Total (Total Recall. Paul Verhoeven,
1990), Doce monos (Twelve
Monkeys. Terry Gilliam, 1996) y Dark City
(Dark City. Alex Proyas, 1998) jugaron
tiempo atrás con la teoría posmoderna de la simulación, de las realidades
que se superponen sin acabar de ser ninguna de ellas fiable, de las
referencias. Y, si habla de esto mismo y lo hace en términos no
precisamente sesudos, ¿por qué Matrix,
la superproducción dirigida por los hermanos Wachowsky, es un salto en
la evolución del cine fantástico calculable en décadas, es la verdadera
película del fin del milenio y todo ello sin reunir grandes valores
cinematográficos, sin ser excesivamente creíble?. ¿Qué demonios es
Matrix?.
Sé que algunos se echarán las
manos a la cabeza si hablo de una obra irrepetible, un récord mundial de
salto de altura cinematográfica en Matrix.
Diréis: “pero si no hay más que oir sus diálogos: trascendentalismo de
saldo con la profundidad de las Selecciones del Reader’s Digest,
hablar mucho sin decir nada, frases rimbombantes y risibles, y en el
fondo, ¿qué?: una mezcla de cristianismo y zen con salvación,
mesianismo y resurrección: al final vivir en el mundo que queremos no es
sino una cuestión de fe”. Y tendréis más razón que San Neo. Pero,
lo siento amigos, no os habéis enterado de nada: ¿Por qué Matrix es
una película profundamente subversiva e innovadora? Pensad en términos
estrictamente visuales, y lo entenderéis. Ojo, eso no quiere decir que,
abierta la brecha, las secuelas tengan el mismo valor, porque es en la
novedad donde está la clave, no en la calidad intrínseca del producto.
Veamos, ¿Cuál es el objetivo final de la ciencia ficción?: Alterar
hasta su destrucción la realidad racional. Matrix
lo consigue como no lo ha hecho antes ninguna otra película: mediante la
tecnología. El ciberpunk, concepto de la ciencia ficción literaria
relacionado con la invasión tecnológica del cuerpo y la mente humanos, y
que en su paso al cine no había tenido resultados demasiado dignos de
mención, se une en Matrix a la mayor influencia exterior que
haya recibido el reciente Hollywood: el cine oriental de acción. Un tercer
ingrediente son las técnicas de ruptura temporal del cine japonés de
animación, el anime. Si ciberpunk, Hong Kong y
Ghost in the
Shell (Kokaku Kidotai. Mamoru Oshii,
1995) se unen con un despliegue de efectos visuales
increíblemente innovador para una película que no ha superado los setenta
millones de dólares, y se logran, además, algunas de las imágenes más
provocativas y fascinantes que se han visto en bastantes años,
vislumbraremos el secreto de Matrix,
pero seguiremos sin saber qué es Matrix.
¿Quién hay detrás de Matrix?. el primer nombre que aparece
es Joel Silver,
productor clave en el cine de acción de los ochenta: suya es la saga
Arma
Letal (Lethal Weapon. Richard
Donner, 1987), pero tiene la suficiente capacidad de riesgo
como para producir cintas como El Gran
Salto (The Hudsucker Proxy. Joel
Coen, 1994) de los hermanos Coen. Otros hermanitos son
Andy y Larry Wachowski, directores
de Matrix; de currículum breve, aunque
estimulante por su thriller morboso Lazos
ardientes (Bound. Andy & Larry
Wachowski, 1996) a su favor tienen haber visto quinientas veces
La Guerra
de las Galaxias (Star Wars. George
Lucas, 1977). De hecho así decidieron que Matrix
también fuera una trilogía. Keanu Reeves ya fue
ciberpunk en la fallida Johnny
Mnemonic (Johnny Mnemonic. Robert
Longo, 1995), pero ahora es un verdadero superhéroe-mesías en
el papel del hacker Neo, el elegido para acabar con
Matrix. Aunque el chico lo intenta, lo suyo
no es el kung-fú. Carrie Anne Mosh es
Trinity, habilidosa terrorista virtual enamorada de Neo y
que se convertirá en una especie de príncipe azul hembra, capaz de
despertar al Bello Durmiente. Laurence Fishburne es el
afectado Morpheus, jefe e inspirador de la cruzada contra
Matrix, y, enfrente de ellos, Hugo Weaving es
Smith, jefe de los poderosos y camaleónicos agentes de Matrix,
hombres de negro casi indestructibles, guardianes de la ilusión de
realidad que es Matrix.
 Hugo Weaving, (casi) indestructible
villano
Y
cuáles son esas técnicas visuales que hacen a Matrix
única: básicamente la capacidad de alterar el tiempo y el espacio con el
uso, reservado hasta ahora al video-clip, de la fotografía-bala,
varias cámaras filmando a doce mil imágenes por segundo permiten alterar
la velocidad de los distintos elementos de un plano, de forma que cada
elemento se mueve a distinta velocidad. Las figuras se paran en el
espacio, se puede ver la trayectoria de una bala, los rebeldes y los
agentes de Matrix vuelan... y combaten en danzas
imposibles coreografiadas por el director hongkonés Yuen Wo Ping. Ni que
decir tiene que la rápida imitación de esta técnica en cine, clips y
publicidad han quemado toda su capacidad innovadora y su uso y abuso hace
chirriar películas como El Caso Bourne (The
Bourne Identity. Doug Liman, 2002). El dibujante Geoffrey Darrow es quien
diseña las imágenes más atractivas: el insecto electrónico implantado en
el ombligo de Neo, el colosal paisaje de embriones humanos que
sirven de fuente de energía a la inteligencia artificial, las lecciones de
Morpheus a Neo y el renacimiento-catarsis de este último
para despertar a la nueva realidad. Visualmente Matrix
demuestra que, sin salirse de los cánones de la industria mayoritaria, se
puede avanzar hacia nuevas metas, se puede innovar.
 He visto campos, Neo… donde
los hombre ya no nacemos…se nos cultiva
El meollo
del asunto: ¿qué demonios es Matrix?
Una organización, una suma de entes mecánicos, la inteligencia artificial
que en el siglo XXII ha sustituido al ser humano en la cúspide de la
cadena evolutiva; un autócrata tecnológico que cultiva hombres para
utilizarlos como las pilas de su engranaje, para succionar su fuerza vital
mientras los mantiene en estado larvario y proyectando la ilusión virtual
de una vida normal, de que todavía existe el mundo de finales del siglo
XX, antes de ser destruido por la guerra entre hombre y
máquina.
Matrix sólo tiene en frente a un pequeño
grupo de disidentes humanos, de seres conscientes de su identidad que se
refugian en la ciudad subterránea —entendiendo como tal una dimensión
distinta— de Sión, mientras esperan al elegido que destruirá a Matrix.
La línea telefónica es el conducto por el que los rebeldes entran y salen
de los distintos planos virtuales donde se enfrentan a los agentes
guardianes de Matrix. Los rebeldes pronto creen ver en el
hacker Neo el mesías que su causa necesita.
Los calamares son muy dañinos en
Matrix
Estamos, pues, ante un viaje apocalíptico a
la quintaesencia del género fantástico. Las pretensiones
filosófico-religiosas, la vacuidad de sus grandes conceptos parecen querer
enmascarar lo que no es más que una pequeña historia de redención, pero
como espectadores, lo que en el fondo se nos pide es que, como los
productores hacen, nos dejemos de historias. Esto es espectáculo, acción
pura y dura, lo que Hollywood llama el sense of wonder. Por eso,
aunque en Matrix veamos el rastro de Blade
Runner y a veces la ambientación parezca calcada de
Dark
City, aunque reconozcamos en ella Tron
(Tron. Steven Lisberger, 1982),
1997,
Rescate en Nueva York (Escape From
New York. John Carpenter, 1981), Terminator
(Terminator. James Cameron, 1984), Johnny
Mnemonic o Doce Monos, es Desafío
total de Verhoeven la película con la que comparte su
desenfado. La virtud está en poner el énfasis en las imágenes, en provocar
el orgasmo con los efectos visuales, pero siendo realmente innovadores –y
creadores de una escuela que ya huele–, lo demás en la ciencia ficción del
fin de siglo XX parece que a nadie importa.
Recarga y Revolución
Tal y como se
había anunciado, Matrix es una trilogía que culmina cuando se
cumpla la profecía y Neo, el elegido, consiga vencer a Matrix.
Se filmaron simultáneamente Matrix 2
y Matrix
3, en realidad The Matrix
Reloaded (The Matrix Reloaded. Andy
& Larry Wachowsky, 2003) y The Matrix Revolutions
(The Matrix Revolutions.Andy & Larry
Wachowsky, 2003). Antes un DVD, The Matrix
Revisited (The
Matrix Revisited, Josh Orek, 2001) avanzó algunas
imágenes de las secuelas tras introducirnos en el mundo de Matrix y
su rodaje como pocos making-of han hecho nunca. Básicamente las
secuelas mantienen el reparto de la primera entrega, aunque se incorporen
nuevos personajes como Niobe, capitana de otra nave y amor de
Morpheus. La desgracia ha acompañado el rodaje de las secuelas de
Matrix pues primero falleció la cantante y
actriz Aaliyah en
un accidente cuando todavía no había rodado todas sus escenas; más tarde
quien murió fue Gloria Foster que interpretaba al
Oráculo.
 
¿Dejá-vù o fallo en Matrix? Nadie puede negarles el
mérito, los hermanos Wachowski han conseguido el milagro
de llevar a millones de adolescentes al cine a ver una película ...de
ballet. Nijinsky estaría orgulloso de ellos. Y es
que Matrix
Reloaded (The Matrix Reloaded. Andy
& Larry Wachowski, 2003) basa la mayor parte de sus
valores, los visuales, los otros sencillamente escasean, en la coreografía
de las secuencias de acción, yendo más allá de las innovaciones de su
predecesora de 1999. Matrix Reloaded contiene secuencias que,
contempladas aisladamente, son bellísimas y dichas secuencias suelen ir
unidas a los momentos más inspirados, por descaradamente originales, del
caótico guión: el vuelo de Neo, la clonación de agentes
Smith, el surrealista baile-orgía en Zion. Lo malo es
que son las excepciones en una película de dos horas y media que, al
contrario de la primera, no tiene desenlace, sino que forma una única
historia con la tercera entrega que llegará en noviembre. Matrix
Reloaded carece del poder revulsivo que para hacer avanzar
las técnicas cinematográficas sí tenía Matrix (The Matrix. Andy & Larry Wachowski, 1999).
La alternativa de los Wachowski es sencillamente dar
dosis mayores en lo visual y elaborar una trama que no es que no respete
los más elementales principios de la lógica narrativa, sino que pretende
que tomemos su absoluto descaro por transgresión. La sensación que nos
queda, salvo que nos hayamos vuelto creyentes fundamentalistas del culto
Matrix, es de déjà vu –lo que como
bien sabéis implica un fallo en Matrix–.
Matrix
Reloaded a ratos divierte y entretiene pero exige un
esfuerzo de credulidad tal que ni el talibán Morpheus.

Matrix fue mucho más que una película,
supuso adaptar la más avanzada tecnología al lenguaje cinematográfico, en
un momento en que parecía muy difícil llegar más lejos. El efecto y la
influencia de su estreno en el cine-espectáculo que se ha hecho
posteriormente es gigantesco, con resultados a veces tan hermosos como en
Tigre y
dragón (Wo hu cang long. Ang Lee,
2000) pero en otras ocasiones muy negativos, baste recordar la
ridícula coreografía de las peleas en una película clásica de espías como
El caso
Bourne (The Bourne Identity. Doug
Liman, 2002). Fue también la culminación de un cine –de una
cultura– básicamente referencial, la postmoderna, ahondando en un dilema
omnipresente desde Baudrilliard a Blade Runner
(Blade Runner. Ridley Scott,
1982): las trampas de la percepción. Bebiendo de las fuentes
del budismo –que también se reflejan en lo visual: decorados, vestuario,
kung fu...– opta por la explicación más radical: la realidad
entera es una simulación creada por las máquinas. La libertad que esta
premisa otorga a la hora de escribir un argumento permitía que todo
sirviera. Esto estuvo relativamente bajo control en la primera entrega
pero se les va de las manos a los Wachowski en la
segunda. Persiguiendo al conejo blanco se han perdido en su
madriguera y se han tomado una sobredosis de pastillas rojas.
Matrix
reloaded pretende agigantar la mitología y se agarra al
cristianismo, a las religiones orientales y a los milagros para que al
final parezca que el único mito que los Wachowski quieren
alimentar es el propio.
A nadie puede sorprender que las peleas y los efectos
visuales hayan cobrado protagonismo en detrimento de los conflictos de los
personajes, a ratos de un esquematismo desesperante¿qué diferencia hay
entre los tópicos prolegómenos de la batalla en Zion con los de,
por citar un ejemplo, Pearl Harbor (Pearl Harbor. Michael Bay, 2001)? Eso forma
parte de las tendencias actuales del cine de hollywood y tampoco es un
drama. El problema realmente grave es que, cuando esa simplificación
parece imponerse van los autores y nos sueltan una perorata que no resiste
el más elemental análisis, para añadir credibilidad filosófica a la cosa.
Si patético es el encuentro entre Neo y la Oráculo, el
discurso del Arquitecto de Matrix es
sonrojante. ¿O creen los Wachowski que por repetir media
docena de veces la palabra sistémico mientras suelta una
explicación contradictoria tras otra están haciendo filosofía, teoría
informática o sabe Dios qué cosa?

Con todo hay buenos momentos en Matrix
Reloaded, pero siempre que se vean con cierto
distanciamiento: son toda una humorada los poderes voladores de
Neo ¡por fin parece que vayan a ver la luz y hacer una película
de superhéroes en lugar de tanto Elegido! La decisión del agente
Smith en ir de por libre respecto a Matrix y clonarse a
gusto es el mejor hallazgo argumental de toda la película y también es un
acierto Persephone, el personaje de Monica
Belucci, que añade el toque de comedia de celos. Aunque el guión
ignora los mecanismos necesarios para crear suspense, una vez más en lo
visual sí se logran hallazgos: las magníficas coreografías de lucha tienen
su culminación al rizar el rizo de un estereotipo tan trillado como las
persecuciones en autopista. En este caso el resultado es sencillamente
genial.
Respecto a actores y personajes, el supuestamente principal,
Neo, es apenas un títere por el que la historia sencillamente
pasa de largo y del que pese a su papel central se podría prescindir sin
que nada ocurriera. Las cualidades actorales de Reeves
están bajo cero y Fishburne es aún peor. Sólo
Carrie-Ann Mosh eleva el nivel. El vestuario y las
estudiadas poses de la santísima trinidad, estarían justificados
si los Wachowsky tuvieran la valentía de optar directamente por el cómic y
renunciara al aura de trascendentalismo que hace que uno se muera de risa
al ver tanto cuero brillante, tanta capa al viento y tanta mirada dura
tras gafas de sol, que no se quitan ni en Zion, muchos kilómetros
bajo tierra.

A Matrix Reloaded le sobra indecisión: se
alternan la banalidad total con el espiritualismo, pero son como el agua y
el aceite, no existe un punto de unión. No en vano en los momentos finales
se repetirá lo que parece una obsesión de los Wachowski,
la necesidad de elegir entre dos alternativas, lo que en la primera
entrega era pastilla azul y pastilla roja o salvar a
Morpheus a riesgo de destruir la Profecía. Estamos en
las mismas y poco, muy poco, se ha avanzado. Además se me antoja un grave
error haber concebido la película como proyecto inconcluso devaluando un
visionado por separado respecto a Matrix
Revolutions ((The Matrix
Revolutions. Andy & Larry Wachowski, 2003), que llegará en
noviembre. Claro que todo argumento que se coloque enfrente de Matrix
está condenado a ser aplastado por la apisonadora de 125 millones de
dólares recuperados al primer fin de semana de proyección sólo en
Norteamérica. Sé que este filete no existe, que es Matrix la que le
dice a mi cerebro que es bueno y jugoso, pero.... la ignorancia es la
felicidad.

Animatrix: la verdadera Revolución Hemos recibido a un falso mesías. Matrix
Reloaded no es la profundización en la revolución que para
la tecnología puesta al servicio del cine supuso Matrix
hace cuatro años. La verdadera revolución desde el mundo Matrix no
está en los cines, ha ido directamente a DVD. Animatrix
(The Animatirx. Varios directores,
2003), el proyecto de anime liderado por los hermanos Wachowsky
sí es la revolución, y me permitiréis que si fui duro con Matrix Reloaded,
sea entusiasta con un producto en el que sí he visto el futuro del cine,
al menos del cine de animación y de la ciencia ficción. Como
producto comercial o como fenómeno artístico inscrito en la
dinámica gigantista del audiovisual actual, Matrix es
mucho más que las películas. En todas las tiendas está ya
Enter the Matrix, el videojuego adaptado a todas
las plataformas existentes que además vende como reclamo una hora
adicional de metraje cinematográfico. Sin duda, completada la trilogía, el
DVD que la contenga sobrepasará cualquier expectativa, pero hay otro
producto que se ha demostrado el más interesante de todos: Animatrix.
Aunque cinco de los nueve cortometrajes que la componen
eran ya conocidos, la versión íntegra en DVD salió al mercado el 3 de
junio, y en España coincide con la, hasta la fecha, mayor campaña de
edición de anime en el formato digital, por fin abrimos los
ojos.
Animatrix es un proyecto de nueve
cortos de animación que suma la visión de Larry y
Andy Wachowski, los creadores de Matrix, a
la de reconocidos artistas de la animación, japoneses, coreanos y
norteamericanos. Su visionario punto de vista inspira estos trabajos
visualmente espectaculares, que tratan de llegar a lo más profundo del
universo Matrix y desentrañar claves que están ocultas
en las películas. Autores de la talla de Yoshiaki
Kawajiri, Shinchiro Watanabe, Koji
Morimoto, Mahiro Maeda, Takeshi
Koike, Peter Chung o Andy Jones
son los responsables de estas piezas de animación de entre seis y
dieciséis minutos. Las historias son en general precuelas que cuentan
desde la rebelión de las máquinas hasta el génesis de la misma
Matrix, con la excepción de El Último Vuelo del
Osiris, que sirve de puente entre Matrix y
Matrix
Reloaded y otras sencillamente nos colocan en situaciones
en las que Matrix y el mundo real entran en conflicto. Podemos
conocer el origen de algunos personajes de las películas y a nuevos
personajes que luchan contra la tiranía de Matrix. Hay animación
tradicional y digital y se ha concedido un papel fundamental a la
música.
Todos los directores de los animes han sido
elegidos por los Wachowski que además, han escrito el
guión de cuatro cortos y han supervisado la creación de todos y cada uno
de ellos. La gran sorpresa ha sido la posibilidad de ir descargando
integramente al ordenador cuatro cortos desde febrero pasado, a uno por
mes, desde la web oficial. además El Último Vuelo del
Osiris se estrenó en cines acompañando a El cazador de
sueños (Dreamcatcher. Lawrence
Kasdan, 2003). La proyectaban antes con lo cual había la
posibilidad de salir corriendo sin tener que aguantar el espantoso
largometraje de Lawrence Kasdan.
La edición en DVD es una oportunidad para quienes, por no
saber inglés no hayan entendido una palabra de los cortos distribuidos por
Internet.
En la Red estaban ya:
El Segundo Renacimiento Primera Parte
(febrero) y El Segundo Renacimiento Segunda Parte (mayo),
dirigidas por Mahido Maeda, director de Blue Submarine
6 (Ao no roku gô, Mahiro Maeda,
1998) y animador para los estudios Ghibli y
series como Evangelion (Shin seiki
evangelion. Hideaki Ano, 1995). Narran la lucha entre los
hombres y las máquinas y la destrucción de las ciudades. Concebidos como
ficheros extraídos de los archivos de Zion, son la verdadera
precuela de Matrix. Su segunda parte es la cima de todo
el proyecto Animatrix, un espectáculo bélico total con
una intensidad dramática y un concepto de la planificación sin parangón en
la historia del anime.
Programa (marzo) está dirigida por
Yoshiaki Kawajiri,
gionista y director de Vampire Hunter D: Blood Lust (Vampire Hunter D: Blood Lust. Yoshiaki Kawajiri,
2000) o Ninja Scroll (Jûbei
ninpûchô. Yoshiaki Kawajiri, 1995). La historia se desarrolla
en un programa de entrenamiento samurai y la protagonista, un soldado de
Zion, se enfrenta a una de las dramásticas elecciones tan
queridas por los Wachowski.
Historia del Detective (abril), está
dirigida por Shinichiro Watanabe, responsable de la serie
y la película de Cowboy Bebop (Cowboy
Bebop. Shinichiro Watanabe, 1998) y de Macross Plus
(Macross Plus. Shôji Kawamori/Shinichirô
Watanabe, 1994). Es tal vez el más convencional de los nueve
cortos y cuenta como un detective persigue a la hacker
Trinity.
Más Allá está escrita y dirigida
por Koji Morimoto, animador de Akira (Akira.
Katsuhiro Ôtomo, 1988). Si
El Segundo
Renacimiento, Segunda Parte es el visualmente más poderoso
de los cortometrajes, la verdadera joya, el argumento más trabajado, la
más hermosa de todas las piezas es Más Allá,
o como buscar una nueva explicación a los misterios de las casas
encantadas: son puntos donde Matrix ha dejado algún cabo suelto.
Una niña que busca a su gata perdida descubre el lugar mágico donde otros
niños se divierten saltando sin gravedad, se abren puertas al vacío y se
encienden bombillas rotas. Sólo los espectadores sabemos que el mundo que
rodea a la casa no es más real que ésta.
Historia del Chico nos presenta a un
chaval que en su ordenador primero y en su móvil después, recibe un
mensaje de Neo invitándole a abandonar Matrix, lo que
desencadena una espectacular huída en monopatín, perseguido por los
agentes de Matrix. Dirige Shinichiro Watanabi,
como Historia del Detective.
Matriculado está dirigida por un
veterano, Peter Chung, que ha firmado series como
Aeon Flux
(Aeon Flux. Peter Chung, 1995), Transformers
(Transformers. Varios directores, 1984-1987)y Rugrats (Rugrats. Varios
directores, 1991). Cuenta cómo un robot capturado y
reprogramado por los rebeldes se enamora de la condición humana. Con un
interludio psicodélico un pelín hortera pero espectacular, juega con la
posibilidad de que las propias máquinas puedan pasar la frontera entre
Matrix y lo real, que las máquinas sueñen.
Record Mundial (Grabación del
mundo han traducido de manera bastante atrevida World
Record), de Takeshi
Koike, animador de Ninja Scroll, está protagonizada por un
corredor de élite que en su carrera rompe los límites de Matrix y
echa un rápido vistazo al mundo real. Sus dibujos son tremendamente
vanguardistas, rozando el expresionismo.
Si Matrix es una
revolución en cine, en Internet ya es un culto. Son miles los mensajes en
los grupos de discusión; la página oficial tiene casi tantos visitantes
como Star
Wars, y es que Matrix es
una película que parece pensada para internautas. El paralelismo es claro:
Matrix puede ser la Red si dejamos que
la Red esté controlada por el Poder, o la Red destruirá a
Matrix si seguimos haciendo de ella un
espacio de libertad absoluta.
© de los textos y el
diseño Federico Vaz, 2001. Reproducir citando la fuente. The Matrix™ y todas
las imágenes de The Matrix y sus secuelas © Warner Bros.
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